El aprendizaje fuera del aula. Un repaso por la historia reciente, del impacto tecnológico en la educación.

Cuando mis padres cuentan su historia de vida, y la manera como se formaron en las aulas de clase. Pasan por mi mente profundas reflexiones sobre el enorme hueco de distancia que existe, entre las formas de aprendizaje de antaño, como yo aprendí  y como aprenden los niños ahora.

En la época de mis padres, la figura del profesor era verdaderamente respetada. El maestro era un verdadero erudito de la información. Todo un “Google de la época”. Una fuente inagotable de conocimientos que no cualquiera podía poseer. Era indispensable, acudir a la escuela para aprender y esto se convertía en toda una experiencia enriquecedora para los estudiantes y les llenaba de satisfacción.

La rigurosidad de los profesores, era muy alta, impartían una metodología casi “militar” que filtraba de manera eficaz, cualquier tipo de intención de deserción. Ya en la escuela, se definía quien “servía o no” para el estudio. Era muy común que una persona no terminara la primaria o el bachillerato y quien lo terminaba, era considerado como un gran ejemplo de superación y este a su vez era respetado por propios y extraños.

Cuando un docente fallecía, el pueblo lo lamentaba como si fuera parte de sus propias familias. Era una gran pérdida para la comunidad, una gran pérdida para la educación. En los pueblos todos tenían que ver con esta mala noticia; desde el alcalde del municipio, la iglesia y hasta el más humilde de los pobladores.

Avancemos en el tiempo…

Muchos años más tarde, hasta llegar a mi época (finalizando los años 80s), fui marcado por una generación de padres, cuyo ideal es que como hijos, logremos el máximo grado de conocimientos. Mis padres se propusieron darnos, lo que en su época de infancia y adolescencia, no pudieron tener. Fui formado por una extraña mezcla de “exigencia militar” y un “tú puedes”, “debes ser el mejor”.

Ya en los años 90s, durante mi primaria tuve acceso a un excelente colegio. “Mi Colegio”. El Colegio Americano de Bogotá. Considero que recibí una excelente educación, que fue marcada por los inicios de la revolución tecnológica, impulsada por la apertura económica que vivía el pais.

La figura del profesor era “respetada”. No tanto como en la época de mis padres, pero realmente se les consideraba como poseedores del conocimiento. El acceso a los libros impresos ya era grande. Podíamos ir a la casa y complementar la información que adquiríamos en el aula, mediante libros actualizados y perfectamente elaborados. Libros a color con una corrección de estilo profesional y distribuido por empresas verdaderamente especialistas en la materia.

Cuando llegó el primer computador a mi casa, iniciábamos el nuevo milenio. En el año 2000 tuvimos acceso al primer ordenador de manera permanente. No existía Google pero si Encarta, cuyo dueño era Microsoft.  Con Encarta teníamos acceso al “conocimiento ilimitado”, permitiendo la consulta de contenidos que no se encontraban fácilmente en libros físicos. De esta manera realizábamos las tareas del colegio de manera magistral. Cada vez menos se consultaba al profesor de clase y este a su vez debía replantear su actuación dentro del aula de clases. Esta transición hizo que todos los que nacimos entre 1981 y 1995, fuéramos considerados como la generación de los Millenials. Es decir, fuimos formados en una época de la historia en la que terminaba el siglo XX y nos hicimos mayores de edad en el siglo XXI.

Llegó la época de la explosión tecnológica, “la sociedad del conocimiento”, la revolución de las TIC, la aparición de las redes sociales y la web 2.0. Este hecho marcó la historia de la educación.

Hoy en día los niños siguen frecuentando las aulas de clase, siguen existiendo los profesores como antaño pero hay una gran diferencia. “El conocimiento es global”, ahora todos tenemos acceso a la información. Información que antes se consideraba exclusiva de algunas personas.

Hoy los niños aprenden más fuera de las aulas, que dentro de ellas. Cuentan con una multiplicidad de herramientas que les permiten potenciar sus procesos de aprendizaje. No solamente acuden a las aulas para aprender, sino que lo hacen en diferentes lugares como el autobús, los centros comerciales, a cualquier hora y lugar. Todo, mediante la portabilidad de teléfonos inteligentes (Smartphone), tablets, laptop o portátiles, computadores de escritorio y lo que se viene. El internet de las cosas.

En fin, a lo largo de estos años hemos podido evidenciar, cambios exponenciales en nuestra manera de vivir, de aprender y de ver la vida. Ya el conocimiento no es exclusivo de pocas personas, ahora el conocimiento es para todos. Lo cual me lleva a reflexionar sobre la siguiente pregunta: Si la orientación ya no es la del “profesor que más sabe” y hoy los niños acceden a la misma información que sus docentes

¿En dónde está la diferencia? ¿Quiere decir que ya no debemos acudir a las aulas?

“Les invito a consultar la acción participativa y la teoría de la acción comunicativa a la sociología de Frankfurt Habermas como referente de la comprensión del aprendizaje”. 

Sin lugar a dudas son dos preguntas que nos deben llevar a pensar tanto a padres como docentes sobre nuestro papel en la educación moderna, marcada por las mediaciones pedagógicas y las TIC.

Creo que la diferencia radica, en el diseño de una buena estrategia de aprendizaje. Una estrategia de aprendizaje que le permita al estudiante avanzar en su proceso de formación, mediante unos pasos, fases o etapas, dinamizado y enriquecido por el trabajo colaborativo, la construcción del conocimiento entre todos (docentes y pares)  y afianzando las comunidades de aprendizaje.

Esto último, las comunidades de aprendizaje va a permitir que los estudiantes más avanzados, ayuden a los estudiantes rezagados propiciando que el aprendizaje entre pares potencie los conocimientos y habilidades individuales, todo bajo la tutoría del profesor.

En definitiva, como docentes tenemos una tarea importante, pues, nuevos estudiantes, nos implican nuevos retos. Mi invitación es, a tener una mente abierta y dispuesta a seguir aprendiendo. De esta forma formar con los principios de antaño acompañado de las tendencias y formas de adquirir el conocimiento.

Hasta la próxima

Oscar Eduardo Ortiz González

@Oscare_87

Foto Oscar Eduardo

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