Discapacidad: La delgada línea hacia la discriminación

Hace algún tiempo me encontraba viajando de regreso a casa, venia desde Madrid con destino a la ciudad de Bogotá. Habíamos pasado unas vacaciones maravillosas en compañía de mi esposo y mi pequeña hija de dos años. Veníamos un poco nostálgicos, pero agradecidos con la vida y con Dios por permitirnos vivir tan maravillosa experiencia. Todo estaba bien en el ambiente, algunos pasajeros dormían, otros al igual que yo, se entretenían viendo películas, o simplemente viendo la ruta por la que iba el avión para no hacer tan aburrida la estancia en un vuelo de casi 9 horas.

En un momento mi hija despertó con deseos de orinar, por lo que nos dispusimos a ir al baño. La lleve en mis brazos por el pacillo del avión hasta llegar al baño. Cerca, se encontraban dos chicas de pie, jugando con la silla auxiliar que se encontraba justo frente al baño. En ese momento pensé “¿que no saben que eso no es para jugar?” aun así estaba más preocupada porque a ese punto mi hija ya estaba por hacerse en sus pantalones, por lo que no me percate que ellas también estaban haciendo fila para entrar al sanitario.  Así que entré al baño con mi niña y al salir me enrede con ella y con la puerta, luego escucho a alguien que dice “esta bruta hasta ciega será”.

En seguida sentí que se me revolvía el estómago, pero decidí no prestar atención al comentario, por lo que procedí a volver con mi chiquita a nuestro asiento.  Sin embargo me fue imposible llegar, pues los auxiliares de vuelo estaban en los pacillos repartiendo la cena.  Así que, cuando me devuelvo encuentro a una de ellas haciéndome una cara de pocos amigos, entonces mi molestia regreso y le dije: ¡Si soy una ciega, llevo una niña pequeña.  Ojalá nunca se le presente una situación como la mía!

Así que su cara pasó de molestia a vergüenza, finalmente fui a mi asiento molesta no por la ofensa, sino por la ignorancia de estas mujeres jóvenes, pues ser ciego no es una palabra que debiéramos utilizar para ofender a los demás, o ser discapacitado, por el contrario, estos términos deberían ser usados con respeto y admiración.

En mi país (Colombia) y diría sin temor a equivocarme que, en el mundo entero, tenemos la mala costumbre de usar términos como: ciego, sordo, autista, mongólico, como palabras ofensivas hacia quienes vemos, inferiores o a quienes queremos ofender.

Sin embargo, como Licenciada en educación especial, sé muy bien lo que significa cada uno de estos términos, la situación de lucha y sacrificio, por las que pasan estos individuos y sus familias. Por lo tanto, me gustaría que reflexionemos por un momento en la realidad de ellos, no en la nuestra pues teniéndolo todo para salir adelante, nos conformamos con poco, y ellos con poco han logrado mucho más de lo que los “privilegiados normales” han podido.

Aun así, vamos a analizar no solo los significados sino lo que estos “desechados de la sociedad”, han logrado con esfuerzo y dedicación. Para ello partiremos por entender los siguientes conceptos:

Ceguera: (Discapacidad sensorial) [1]Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la ceguera se da cuando la agudeza visual de ambos ojos, una vez corregidos, es igual o inferior a 0,3 (6/18 en la Escala de Wecker) o cuando se sobrepasa esa agudeza visual pero el campo visual es inferior a 20 grados (Koestler, 1976 – Crespo, 1980).

Sordera:[2] (Discapacidad sensorial) La sordera es la pérdida total de la audición en uno o ambos oídos. La pérdida de la audición se refiere a la pérdida de la capacidad de oír, bien sea total o parcial. La mayoría de las personas con pérdida moderada a grave de la audición vive en países de ingresos bajos y medios.

Mongólico:[3] (Discapacidad cognitiva)  es un término peyorativo pues para la RAE, un “mongólico” es alguien con “síndrome de Down” por lo que no debe ser usado para ofender a ninguna persona.

Autista:[4] (Discapacidad cognitiva)Los trastornos del espectro autista (TEA) son un grupo de complejos trastornos del desarrollo cerebral. Este término genérico abarca afecciones tales como el autismo, el trastorno desintegrador infantil y el síndrome de Asperger. Estos trastornos se caracterizan por dificultades en la comunicación y la interacción social y por un repertorio de intereses y actividades restringido y repetitivo.

Después de haber puesto las cartas sobre la mesa, quiero que conozcan a los siguientes personajes que contra todo pronóstico han marcado la historia:

Ludwig Van Beethoven[5] (Sordo)

Empezó a perder audición a los 28 años. Veinte años después había quedado sordo por completo. Pero eso no le impidió seguir dedicándose a la creación artística, sino que modificó su estilo. Una de sus más celebradas obras, la Sinfonía nº 9, empezó a componerse cuando Beethoven estaba casi completamente sordo.

Andrea Bocelli (1958-);[6] cantante de Ópera, pop y otros géneros musicales (Ciego)

País: Italia.

Debido al glaucoma, desde que nació fue perdiendo la vista, quedando ciego a los 12 años.

Estudió Derecho, pero prefirió dedicarse a la música, teniendo como maestro de canto al tenor Franco Corelli.

En los años 90 empezó a adquirir fama como cantante y desde entonces ha tenido una carrera muy exitosa.

Una de las canciones más populares que ha interpretado Bocelli es “Con te partiró”, conocida en inglés como “Time to say goodbye”, que grabó a dúo con Sarah Brightman.

Michael Phelps[7] (Autista)

De origen estadounidense, es considerado el mejor nadador de la historia después de los Juegos Olímpicos de Atenas 2004 y Beijing 2008. Es el deportista olímpico más condecorado de todos los tiempos con un total de 22 medallas y también es el que suma más medallas olímpicas de oro (18).

Angela Bachiller, gracias a su carrera política, se convierte el año 2013 en la primera Concejal con síndrome de Down en el mundo entero. Actualmente ejerce como Concejal del Ayuntamiento de Valladolid.

Después de todo lo que has visto creo que es hora de reflexionar, en la importancia del ser y no del tener, así que la próxima vez que pienses en ofender a alguien hazlo con elegancia, es decir ignora al que te ofende o te difama, pues con sus acciones cada persona muestra realmente quien es y como dice un proverbio árabe: ¡Si lo que vas a decir no es más bello que el silencio: no lo digas!… porque al final todo cae por su propio peso.

Yo ya hago parte del cambio y tu…

 

foto Paola
Paola Andrea Vargas Calvano
Licenciada en Educación Especial

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